Eladia Machado: mujer emprendedora y visionaria en los años 40

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Eladia Machado, propietaria del primer taller de calado de Tenerife, es un referente de mujer emprendedora y visionaria tras abrir esta primera escuela durante la década de los 40.

Eladia Machado y Méndez de Lugo nació en 1913, siendo la más pequeña de 13 hermanos. Eladia era una mujer visionaria, ambiciosa y adelantada a su tiempo que tuvo la idea de crear y comercializar calados canarios para vender como recuerdo a los turistas, mientras otras mujeres de su entorno se dedicaban tradicionalmente a las labores del hogar y a sus familias.

Retrato Eladia Machado
Retrato de Eladia Machado.

 

En 1933, con 20 años, Eladia contrajo matrimonio y al poco nacieron sus dos hijos, Luis y Carlos. Posteriormente, su marido, de origen austríaco, decidió enrolarse en el ejército para luchar en la guerra y partió hacia Europa para no volver, asentándose allí tras la contienda. De esta forma, Eladia se vio obligada a sacar adelante a sus dos hijos pequeños con la ayuda de su familia que la apoyaron en todo momento.

“En esta época comenzaba el incipiente visiteo de turistas que llegaban vía marítima, por ejemplo en barcos fruteros o cargueros, ya que no existían transatlánticos ni aviones de pasajeros. Entonces, a mi madre se le ocurrió la idea de ofrecer a los turistas que se llevaran un recuerdo de algún artículo de artesanía, hecho a mano”, nos comenta hoy su hijo, Carlos Schönfeldt Machado.

“Hay que resaltar que en Canarias se conservó lo que en Europa, especialmente en los Países Bajos, se perdió de las viejas tradiciones artesanales como los encajes de Brujas o los bordados de Richelieu, estos últimos se conservaron especialmente en La Palma, y los calados y los bordados en Tenerife también se conservaron. Entonces a ella se le ocurrió empezar con unas bandejitas y unos pañuelitos, venían las caladoras con una cajita de esas de hilo de las que venden en las mercerías y ahí los traían y empezó. Posteriormente, se le ocurrió montar una escuela para que las niñas aprendieran a calar y a bordar, especialmente a calar, y montó el taller en la entrada de la casa que llamamos ahora Eladia Machado”.

 

Postal antigua La Casa de Los Balcones
                                 Primera postal de La Casa de Los Balcones.

 

Fue en los años 40 cuando Eladia estableció su propio establecimiento contactando con las principales caladoras de la isla, especialmente de La Orotava y de la zona norte. Aún así, esto no fue suficiente para poder generar grandes cantidades de calados, por lo que para realizar un trabajo de calidad decidió contratar a más caladoras y abrir una escuela para aprender este arte, llamado taller “Virgen de Candelaria”.

Al principio, cerca de una docena de jóvenes mujeres comenzaron a aprender a calar. Gracias a ello, Eladia Machado pudo instalar su primera tienda en el zaguán de la conocida Casa Molina, edificio del siglo XVI ubicado en el municipio de La Orotava. De esta manera, muchas jóvenes de la zona pudieron aprender un oficio con el que ayudar a sus familias e incluso independizarse económicamente, con un trabajo que hasta entonces se había realizado de manera informal en las casas para conseguir un ingreso extra.

Fue tal la importancia de su trabajo que, diez años más tarde, Eladia contaba con más de trescientas caladoras para la producción y venta de los calados. Según un artículo de la antigua revista “Ama”, del año 1963:

“Doña Eladia ha procurado conservar en su casa este tipismo bonito, porque se siente orgullosa de contribuir así al bien del país. Es una mujer simpática y dinámica que lleva bastantes años enseñando a calar  sobre hilo o batista a las chicas del taller.

Lolita y Mari Carmen son las alumnas más antiguas. Van a cumplir pronto veinte años, y desde los seis aprenden al lado de Doña Eladia. Hasta doscientas caladoras trabajaban en el taller hace años, pero el creciente desarrollo de la isla y el turismo han desviado a muchas mujeres hacia otros oficios.”

Lolita y Mari Carmen: Caladoras de La Casa de Los Balcones
Recorte de la revista “Ama” de 1963: caladoras de La Casa de Los Balcones.

 

El calado canario es un arte principalmente realizado por mujeres que, a lo largo de los años, ha ido pasando de generación en generación. Resulta sumamente interesante aprender y conocer sobre sus técnicas, estilos y los múltiples detalles de su confección.

“Sobre mi madre qué más decir, murió a los 72 años, fue una persona que no tuvo la suerte de tener buena salud pero sí tenía buena cabeza, era divertida y muy entretenida. Estamos hablando de una época donde no había televisión y las familias se reunían a tomar el té por la tarde, se visitaban y se devolvían las visitas. Ahí ella desarrollaba sus facultades de ser una persona entretenida y divertida y la gente venía a esa tertulia familiar como quien iba al cine”, continúa Don Carlos recordando a su madre.

“En el taller ella presentaba el producto de forma muy original, muchas veces usaba papel de celofán con un lacito. Lo presentaba no como una vulgaridad, sino un producto de calidad y los visitantes se interesaban mucho en conocer cómo se hacía el calado, cómo se marcaba, se deshilaba, etc. Además, mi madre chapurreaba dos o tres idiomas, era desde luego muy atrevida. Hablaba bien francés porque lo había estudiado en el Colegio de los Asuncionistas y después se atrevía con el inglés y con el alemán. Era de esas personas que tienen fácil la comunicación y buscan la manera, incluso con las manos, para entenderse con el de enfrente. Tenía mucha iniciativa. De sus amigas no había nadie que no se saliera de la cocina, ya que hablamos de unos tiempos en que el trabajo familiar era muy importante, no había lavadoras ni esas comodidades, todo eso era a mano y claro… Incluso llegó a estudiar enfermería y tiene su título y todo, desde luego no se quedaba parada.”

El espíritu emprendedor de Eladia Machado sirvió de inspiración para su hijo Carlos Schönfeldt, actual propietario del Conjunto Histórico de La Casa de Los Balcones, quien mantiene vivo su legado al convertir esta casa en un museo etnográfico en el que se fusionan distintos elementos como la arquitectura, la historia, la tradición y, por supuesto, la artesanía de Canarias.

De este modo, La Casa de los Balcones es actualmente una casa-museo cargada de experiencias inolvidables con las que disfrutar de la autenticidad y la artesanía canaria en estado puro. En ella puedes descubrir la rica variedad del calado canario.

Este preciado legado, junto con todo lo que se construya sobre él  en el futuro, se debe a la visión de una mujer valiente como fue Eladia Machado. Mujeres como ella, y como todas las mujeres emprendedoras, se han convertido en un referente como luchadoras incansables que es muy necesario como inspiración para las siguientes generaciones.

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