La Orotava, un municipio de la isla de Tenerife, alberga una de las tradiciones más coloridas y significativas de Canarias: las varas de San Isidro Labrador. Este año, la celebración es aún más especial, ya que el Vaticano ha concedido recientemente el Patronazgo Canónico a San Isidro, reconociendo oficialmente su veneración que se remonta a 400 años atrás.
¿CUAL ES SU ORIGEN Y SIGNIFICADO?
La tradición de las varas de San Isidro en La Orotava se remonta al siglo XVI, cuando los habitantes rendían homenaje a San Benito Abad. Con la canonización de San Isidro Labrador en el siglo XVII, los labradores comenzaron a celebrar sus fiestas en honor a este santo, buscando su protección para sus cosechas y ganado.
En 1868, Mariano Nouguell Secall describió cómo las festividades de San Isidro en La Orotava eran precedidas por labradores pobres portando varas largas adornadas con flores y cintas de colores, simbolizando las flores y frutas de los campos. Este colorido espectáculo es una muestra de la rica herencia agrícola y cultural de la región.
CELEBRACIÓN Y TRANSMISIÓN
Hoy en día, la tradición continúa con los labradores decorando sus varas con cariño y dedicación, preservando esta herencia cultural y pasándola de generación en generación. Los actos principales se llevan a cabo entre mayo y junio, culminando con la Romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, una festividad que combina lo religioso con lo popular y que este año celebró su 86ª edición.
Durante la Romería, la comunidad se viste de mago, el traje tradicional canario, y acompaña a las carretas adornadas, compartiendo comida típica y vino. Esta celebración es una expresión de fe, cultura y alegría que une a los orotavenses y atrae a visitantes de toda la isla.
”Hoy en día la TRADICIÓN sigue con los Labradores... culminando en la Romería"
La confirmación de San Isidro como patrón oficial de La Orotava por parte del Vaticano refuerza la importancia de esta tradición, celebrando la identidad agrícola de la región y su impacto en la comunidad local.
Las varas de San Isidro no son solo elementos decorativos; son símbolos artesanal de historia viva, fe y unidad de un pueblo orgulloso de su patrimonio.



