Con la recta final de octubre llega la época de Finados, una de las tradiciones más emotivas de Canarias. Durante estos días, las islas rinden homenaje a sus difuntos con diversas celebraciones que combinan memoria, cultura y tradición. A continuación, te mostramos algunas de las celebraciones más representativas de estas fechas que se han ido perdiendo con el tiempo. Estas son las costumbres de finados:
Celebración familiar
La fiesta de finados y Todos los Santos se celebraban entre la familia. En las casas canarias se reunían los miembros de la familia, los mayores contaban historias de las personas fallecidas para recordarlas y los jóvenes escuchaban. Una forma bonita de mantener viva la memoria de los que no están y que perduren en el tiempo con las nuevas generaciones.
Comida otoñal
Cuando se reunían en las casas para celebrar el día de finados la mesa siempre contaba con frutos secos como castañas, almendras o nueces. También se podían hacer dulces como el frangollo, las truchas o las rapaduras. Y se acompañaban con licores o vino para combatir el frío de esta época del año.
Velas para iluminar el camino de las almas
Las casas canarias se iluminaban con velas que acompañaban a las fotografías de los difuntos. Antiguamente eran muy comunes las lamparillas o mariposas, hechas con corcho, cartas o cualquier material que hubiera a su disposición. Estas se consumían durante toda la noche, una forma de mostrar el camino a los difuntos para volver a su hogar.
Visitas al cementerio
Desde el día 1 de noviembre los canarios acuden a los cementerios a limpiar y llenar de flores las tumbas de sus seres queridos. Hace años era común que se pasara más tiempo en los cementerios, se encendían velas y las visitas se alargaban hasta el atardecer.
El replique de las campanas
En muchas localidades de Canarias, las campanas ejecutan los tradicionales toques de difuntos o de ánimas para honrar la memoria de los finaos y anunciar las misas en su sufragio. Son tañidos lentos y solemnes que, históricamente, convocaban a la comunidad al rezo y acompañaban la devoción por las almas del Purgatorio.
Más allá del tiempo y de las modas que llegan de fuera, la costumbres de finados en Canarias continúa siendo un refugio de respeto, luz y recuerdo. Preservar este legado y transmitirlo a las nuevas generaciones es la mejor manera de garantizar que el eco de nuestra historia y el cariño a nuestros antepasados sigan resonando en cada rincón de las islas.



