Historia del Carnaval

El Carnaval es una de nuestras señas de identidad. Con los años hemos ido creando una fiesta que recoge todas nuestras peculiaridades y nuestro amor por la celebración. El Carnaval de Tenerife ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, creando una historia del carnaval única. Se ha adaptado a los cambios sociales y culturales de los habitantes de esta isla. Ha sobrevivido a los diferentes intentos de cancelación y estuvo periodos de tiempo en los que no se pudo celebrar. Durante la época de la Guerra Civil y la Dictadura el Carnaval tuvo que mutar y adaptarse. Pero no llegó a perderse.

Desde 1852 hasta 1936 el Carnaval se celebró casi sin impedimentos, salvo los problemas ocasionados por la Guerra Mundial. Fue en 1936 cuando se canceló la fiesta por orden general recogida en el BOE. En algunos casos se asegura que la fiesta se siguió celebrando en la intimidad de las casa de los habitantes. Fue en 1961 cuando, en plena dictadura franquista se recuperan las celebraciones. Pasan a llamarse “Fiestas de Invierno” para poder llevarse a cabo, mientras que en gran parte del territorio español el Carnaval continúa prohibido. 

Los Carnavales estaban tan arraigados en el pueblo tinerfeño que no fue posible opacar la celebración con las prohibiciones. Durante esta época se centraron sobre todo en el coso, refugiando las festividades en torno a este evento. El Carnaval se celebró bajo el nombre de “Fiestas de Invierno” hasta 1979. Y durante este periodo surgieron algunos de los símbolos de identidad del Carnaval como lo conocemos.

Durante el año 1961 se implementan los concursos, el Ayuntamiento reconoció institucionalmente el valor de las agrupaciones y se les ofrecieron ciertas ayudas. Se cedieron los espacios para ensayar y se ofrecieron presupuestos para la financiación de los recursos. 

El conocido cartel anunciador del Carnaval comenzó a utilizarse en 1962. Este era presentado en un acto protocolario en el Salón de Plenos del Ayuntamiento durante el mes de julio, o incluso antes. Y a día de hoy aún es uno de los elementos más debatidos de nuestro carnaval todos los años.

En 1965 la legendaria Nifu- Nifa creó el primer concurso de murgas infantiles. Mostrando una vez más su interés por los actos del carnaval, siendo pionera en diferentes actos tanto del Carnaval como de las fiestas de invierno.

Durante el año 1972 surgió la primera murga femenina llamada Las Desconfiadas. Esta murga, procedente de Arafo, tuvo que enfrentarse a todo tipo de críticas por su participación en el concurso. Pero también fueron recibidas por el público y abrieron la veda para las futuras murgas femeninas.

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