LOS GUANCHES

Hasta su conquista por los europeos, que se prolongó a lo largo de casi todo el siglo XV, las Islas estaban habitadas por una población, posiblemente de origen norteafricano, sumida en el paleolítico, aunque con ciertos atisbos de una cultura ligeramente superior en lo que se refiere al aspecto religioso y artesanal.

Los guanches – moradores prehispánicos de Tenerife- vestían toscamente con pieles y todo apunta a que ignoraban el arte de la navegación. Sin embargo, enterraban cuidadosamente a sus muertos, momificándolos, con técnicas muy eficaces, en algunos casos, y tenían un gusto especial por los adornos. Trabajaban el barro -aunque desconocían el torno- y sus lanzas (añepas) acababan en afiladas puntas naturales de piedra volcánica.

Muchos autores antiguos -y aún algunos modernos- opinaban que las islas Canarias serían los restos visibles y más elevados de un continente hundido: La Atlántida. Y los guanches serían los descendientes de los atlantes. Los hijos y nietos de los habitantes de las montañas de aquel legendario mundo, quienes, de pronto, tras la hecatombe, se habrían visto transformados en isleños a su pesar. La  incapacidad marinera de estos pueblos y su falta de comunicación entre islas que, sin embargo, se divisan entre sí a simple vista, además de la enorme estatura de algunos guanches -si hemos de dar crédito a ciertos testimonios, los gigantes menudeaban en las islas-, hacían atractivas estas hipótesis escasamente científicas.

Los Menceyes de Tenerife

El concepto de Mencey proviene de la designación o denominación que poseían los antiguos jefes que dominaban en los diferentes territorios de la isla de Tenerife. La posición de Mencey era la de la máxima autoridad dentro de la jerarquización de la sociedad guanche. Esto significaba que todo el poder  ya sea militar, como eclesiástico, o civil, recaía en manos del Mencey. Este dominaba sobre todo el territorio que le pertenecía, siendo además, poseedor de todos sus recursos, recursos, que repartía entre la población ponderando en base a la categoría social y a los servicios proporcionados.

División de los Territorios por Mencey

Cuando un Mencey fallecía, el poder o posición se trasladaba a su hermano, correspondiéndose a una sucesión de carácter lateral. Cuando se daba la situación en la que ya no había más hermanos, el orden que procedía era el de otorgarle el mandato al hijo mayor del primer Mencey. Durante la ceremonia, el elegido para ser Mencey debía besar el hueso del miembro más antiguo de su linaje, y más tarde, colocaba el hueso en su frente, y pronunciaba un juramento.

Con respecto a la continuidad de su linaje, los Menceyes se casaban solamente con miembros de familias de la alta nobleza de la isla, con el objetivo de mantener la pureza de su sangre.

Bibliografía:

  • www.wikipedia.com
  • www.google.es/imágenes/