El Museo

Al museo se accede a través de la escalera de caracol localizada en la entrada del patio canario. En él, podrá encontrar un conjunto de habitaciones que reflejan la estética y ambientación que se poseía en épocas pasadas. Asimismo, con nuestro nuevo servicio de Audioguías, podrá disfrutar de un recorrido con una explicación completa tanto del museo, como de los rincones más representativos del conjunto histórico de la Casa de los Balcones.

También le ponemos a su disposición en nuestra web, un tour virtual en 360º para que pueda explorar desde su dispositivo u ordenador, los diferentes espacios de la Casa de los Balcones.

El Salón

Todo lo que podemos ver en el salón de la casa, permanece prácticamente igual a cuando estuvo habitada. Éste era el lugar en el que se recibían las visitas y donde la familia, después de comer, pasaba a la sobremesa. Las visitas, eran una parte esencial de la vida social de las familias pudientes de la Villa de La Orotava en los siglos pasados. La costumbre, tomaba tal fuerza, que las visitas se apuntaban para no olvidar devolverlas.

El salón está dividido en dos estancias, el comedor y el salón, algo habitual en las casas nobiliarias de la época. Ambas conservan objetos que siempre han formado parte de la estancia. Desde los retratos de la familia, libros que han pasado de generación en generación y con gran valor histórico, una gramola, un piano, colecciones de fotografías, y el mobiliario en general. toda la vajilla es inglesa. Algunos de los libros existentes están en alemán debido a los antepasados austriacos de la familia.

Al salir de esta estancia podrá disfrutar de un auténtico balcón canario con más de 3 siglos de historia desde el que puede asomarse al patio y observar con mayor detenimiento la arquitectura de todo el inmueble.

 

La alcoba

Esta es la única estancia del museo, que no se encuentra en su ubicación original. La vivienda quedaba distribuida de forma que todos los dormitorios estaban en la planta superior; mientras que en esta planta, era donde se ubicaban aquellas estancias en las que que se realizaban las diversas tareas de la vida diaria de la casa. Por eso, esta alcoba, era antes un cuarto de costura y ahora es una reproducción exacta de uno de los dormitorios de la parte alta y que se decidió bajar para que pudiera ser visitada más fácilmente.

Tanto el mobiliario como los objetos son originales. Esta estancia comunica con el resto de la casa a través de una galería que cuenta con fotografías y objetos de la familia, testigos de innumerables historias

 

La despensa

La despensa de la casa era el lugar en el que se guardaban los alimentos antes de ser elaborados o consumidos. Casi todo se guardaba en botes para su mejor conservación, como puede apreciarse en la gran cantidad de recipientes existentes en la estancia. La mayoría están hechos de cristal o cerámica, aunque también destacan algunos de cestería.

 

 

La cocina

La cocina era sin duda el lugar de mayor actividad de la casa estando esta siempre en funcionamiento. Tanto la cocinilla como el honro eran de leña, lo que además producía calor para el resto de la vivienda. Aquí pude ver los arcones para guardar el grano, así como las grandes tinajas donde se almacenaba el agua. Entre los aspectos arquitectónicos, destaca la gran campana por la que salía el humo, el poyo sobre listones de tea y la posibilidad de ver las paredes originales de la casa hechas de piedra. Tanto el poyo como la parte baja de las paredes se encuentran cubiertas por azulejos con estrecha cenefa que evidencian marcas del intenso uso de la estancia.

Si seguimos caminando hacia la salida, podremos también ver una destiladera y el baño que conserva los elementos originales de la casa, entre los que destacan los objetos de lavabo, la bañera y el inodoro.