Características Arquitectónicas

 

La impresionante fachada posee tres plantas, lo que antiguamente se denominaba “sobrada”; está rematada, en su última planta, con un balcón corrido de tea tallada que compite en belleza con el contiguo de la casa vecina. La fachada posee a su vez, nueve ventanas, también de madera, y enmarcadas con esgrafiados de motivos vegetales. Levantando la mirada, se observa sobre la ventana central, y en piedra tallada,  el blasón de la Casa Fonseca (1715). Las Ventanas de la segunda planta están balconadas con hierro. En la planta baja, dos ventanas a cada lado, flanquean la puerta central de grandes cuarterones tachonados.

 

 

En referencia al interior, sobresale el patio con altas columnas de tea, con pedestales de piedra y talladas la parte superior con capiteles corintios que soportan la galería superior formada con pareados balaustres y cuarterones con motivos florales. Curiosamente y contrario a la majestuosidad de la casa se accede a la parte superior a través de una estrecha escalera de caracol de tea. En esta planta, donde en la actualidad se encuentra el museo, tienen las habitaciones techos artesonados.

 

 

En toda la casa el material empleado es la tea de pino canario. Esta madera era muy común en las tradicionales casas canarias, debido a su belleza y fortaleza, puesto que aunque es difícil de tallar, soporta perfectamente las inclemencias del tiempo. La utilizada en la casa jamás ha sido tratada o pintada y por ello puede apreciarse la delicadeza, la pulcritud y la bellísima labor artesanal de los maestros carpinteros que la trabajaron.

Las paredes, en piedra y barro, muchas de ellas con más de un metro de espesor, forman grandes habitaciones muy aireadas y luminosas. Todas ellas entalladas con vigas, cabríos, tirantes y puntales de tela. El patio interior, en dos alturas, tiene una exuberante vegetación y está decorado con un auténtico lagar para vinos y una bodega.

Han pasado cuatrocientos años y la madera aun resuma resina. Mucha de la madera utilizada procede de las primitivas casas de finales del siglo XVI, construidas en el mismo solar, que fueron derribadas en 1657, edificando en su lugar, la actual Casa de los Balcones.

Asimismo, dada la gran importancia que supone para nosotros la conservación de este gran patrimonio histórico y cultural, nos gustaría compartir con vosotros este espacio formado por todas aquellas personas interesada en la conservación del Patrimonio Cultural.