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La Papa Canaria

La sabrosa “papa antigua canaria“, oriunda del altiplano Andino, perteneciente a las especies Solanum tuberosum, subespecie andígena, llegó tempranamente a estas islas donde se cultivan todavía variedades que son auténticas reliquias de aquellas que llegaron al archipiélago tras el descubrimiento y conquista de América . Actualmente la papa es todo un icono de la gastronomía canaria, fiel compañera del mojo, con una fuerte demanda por su alta calidad que está certificada por la denominación de Origen Protegida desde el año 2013. El aislamiento geográfico que vive las islas canarias, lo ha convertido en el único lugar de la región europea donde hoy en día pueden encontrarse “papas andinas”.

Estas llamadas papas antiguas tienen su reducto en el norte de Tenerife concretamente en Icod el Alto, donde se cultivó el tubérculo por primera vez y se extendió por la franja conocida como “medianía”, que es la parte intermedia entre la cumbre y la zona costera, donde la planta dispone de fértiles suelos y de suficiente agua de lluvia para permitir su cultivo, incluso en secanos, a lo largo de todo el año.

Aquí, la papa, encontró el mismo ciclo vegetativo de su lugar de origen de fotoperiodos de días cortos, propios de las zonas tropicales, donde el día y la noche duran unas 12 horas, mientras en Europa tuvo que adaptarse a fotoperiodos de días largos y calurosos de veranos de más de 16 horas. Las condiciones climáticas y de los suelos volcánicos de Tenerife, han conseguido que las producciones locales de papas adquieran unas características y calidad diferenciadora.

Entre las variedades que puede saborear en su visita y que resultan inseparables del mojo, podrá encontrar la papa negra de Tenerife, muy apreciada por su consistencia y sabor dulce, o alguna de las variedades del grupo de la “papa bonita” como la típica “papa arrugada” que se cocina hervida con su piel. Otro de los grupos interesantes son las “azucenas”, patata de un sabor exquisito. En las zonas altas de montaña se encuentra una variedad denominada “boralla o melonera”. Esta clase de papa se caracteriza por su elevado contenido en materia seca, llegando a un 35% frente al 18% que poseen generalmente las patatas de la península. Esta particularidad la convierte en un producto muy apreciado en el ámbito culinario.

Se calcula que existen en el archipiélago canario un total de 1.100 hectáreas de patatas andinas, muchas de estas hectáreas se encuentran principalmente en la Isla de Tenerife.