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Mencey Bencomo

Nos atrevimos en esta ocasión a retroceder mucho más en el tiempo, hasta nuestros antepasados guanches, y dedicar esta nota al bravo guerrero y líder de la resistencia isleña: el Mencey Bencomo, del Valle de Arautapala, en Taoro; conocido como el más valiente y poderoso de los 9 menceyes que gobernaban la isla de Tenerife en el año 1494, durante la Conquista capitaneada por Fernández de Lugo. Algunos historiadores han querido ver en Imobach su nombre, mientras otros afirman que no es así, sino una confusión por un topónimo definidor de una comarca del Valle de Taoro o su cercanía.

Batalla Acentejo

“Entre otros peleó ese día valentísimamente el rey de Taoro, porque con una alabarda, dicen se defendió de siete hombres de a caballo, y al cabo se escapó dentre ellos y se subió por la cuesta de San Roque…” (Fray Alonso de Espinosa, en su “Historia de Nuestra Señora de Candelaria”)

En el momento que precede justo a la conquista, la isla de Tenerife se hallaba en un conflicto entre los distintos menceyatos. Bencomo pretendía constituir un poder hegemónico en toda la isla, lo que produjo un enfrentamiento entre los menceyatos del sur, de menor riqueza ecológica. La presencia europea en las islas había ido acelerando un proceso de progresiva complejización en la organización del poder.

Bencomo se nos presenta como la figura más representativa de la resistencia de los aborígenes de Tenerife, sobre todo, por su victoria en la Primera Batalla de Acentejo. Ésta vino a producirse en el fondo del barranco del mismo nombre, por donde hoy discurre el Camino de Santo Domingo, en Mayo de 1494. Allí Tinguaro, su hermano o hermanastro esperaba a las tropas castellanas, por indicación de Bencomo, con 300 guerreros en los altos del barranco. Desde allí provocaron con sus silbos y lluvia de piedras una espantosa desorganización en las huestes castellanas, impedidas en una defensa efectiva por los movimientos del ganado robado en su marcha desde el real, situado en lo que hoy es Santa Cruz de Tenerife. Finalmente fueron masacrados por los 2.000 campesinos voluntarios de refresco que acompañaban a Bencomo y que cerraron la salida del barranco.

Mencey Bencomo

Tanto se estima el bien cuanto es más caro y así lo que se adquieren en la guerra  entre peligros, daños, males, pérdidas, de más de ser honrosos, son preciados; estando, pues, el bravo rey Bencomo  solícito, ocupado, apercibiendo  las cosas necesarias de la guerra, viendo emplear el tiempo a sus soldados, unos labrando de rollizos troncos de fuertes acebuches gruesas mazas, grandes bastones de pesadas porras, otros tostando y aguzando dardos de fina tea y resinosos pinos, otros limpiando filos cortadores  de montantes, espadas, lanzas, picas despojos que a su costa en buena guerra ha ganado a los fuertes españoles.
[Del Canto XIV de Antigüedades de las Islas Afortunadas, Antonio de Viana]

Meses después, el 14 de noviembre del mismo año, vuelven a enfrentarse las huestes al mando de Bencomo a las tropas de Lugo, en lo que se denomina Batalla de Aguere o de La Laguna. El ejército guanche (de seis a doce mil guerreros, según la fuente) se encontraba ordenado en tres partes por Bencomo: el centro estaba dirigido por él mismo, el ala derecha por Acaymo, rey de Tacoronte y el ala izquierda por Tinguaro. El ejército castellano de Alonso, formado por unos 1.300 hombres, formó en el llano cercano a la actual San Cristóbal de La Laguna.

En ésta batalla se produjeron la muerte de Bencomo y la de su hermano Tinguaro, dejando los guanches sobre el terreno más de 2.000 muertos y heridos.

Los supervivientes eligieron a Bentor, hijo de Bencomo como sucesor, nuevo mencey de Taoro y líder del bando de guerras.

Fuentes:

  • Wikipedia
  • Fray Alonso de Espinosa, Historia de Nuestra Señora de Candelaria.
  • Antonio de Viana. Canto XIV de Antigüedades de las Islas Afortunadas.