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Decorando los balcones de la casa para las fiestas del Corpus

Con motivo de las Fiestas del Corpus Christi 2013 y la Romería de San Isidro y Santa Mª de la Cabeza se han decorado ya los balcones, este año elaborada casi en su totalidad con caña común.

Las primeras citas referidas con toda seguridad a esta planta se remontan a los inicios del s. XVII, cuando se nombran como producto ya abundante de nuestros barrancos, por lo que su introducción debió coincidir con la llegada de los colonos europeos a Canarias, aunque no debe descartarse su uso por los aborígenes canarios.

Ha sido utilizada para muchísimas cosas: cestería, útil agrícola, (en la platanera) en el cultivo hortícola de tomates, habichuelas… Construcción de viviendas, empalizadas, cobertizos, e incluso como leña o forraje.

Balcón central de la Casa de Los Balcones - La Orotava

Balcón central de la Casa de Los Balcones – La Orotava

En el balcón central se puede observar un símbolo aborigen guanche: La espiral de la vida (el inicio y el fin) Además es uno de los símbolos más antiguos y se encuentra en todos los continentes. En Canarias destacan en la isla de La Palma, desempeñando un papel fundamental en el simbolismo desde su aparición en el arte megalítico. Desde las épocas más antiguas, la humanidad se ha sentido fascinada por el movimiento en espiral, que consiste en una rotación hacia un punto central o el recorrido inverso. En todas las culturas antiguas, la espiral que es la forma natural del desarrollo y movimiento, ha sido un símbolo del viaje hacia la vida eterna. Por eso se ha elegido la caña, por ser una planta, que se regenera con fuerza, incluso después de un incendio.

Balcón decorado en la Casa de Los Balcones - La Orotava

Balcón decorado en la Casa de Los Balcones – La Orotava

Mencey Acaymo

Continuamos con la historia de los Menceyes, esta vez con Mencey Acaymo.
Uno de los nueve menceyatos en los que se dividía la isla de Tenerife era Tacoronte. Ocupaba una superficie superior a la de la actualidad, incluyendo los municipios de Santa úrsula, La Victoria de Acentejo, La Matanza de Acentejo, El Sauzal y Tacoronte.

Aunque no existe la suficiente información acerca de los menceyes del reino, se supone que el primer Mencey de Tacoronte pudo ser Rumén. Su sucesor Acaymo sería el último que reinaría en tiempos de la conquista de Tenerife. La economía en el menceyato de Tacoronte se basaba principalmente en la ganadería (cabras, ovejas, cerdos), aunque también se desarrollaba la agricultura y la explotación de los recursos marinos y forestales.

Acaimo o Acaymo fue el líder-rey guanche del Menceyato de Tacoronte. Fue uno de los hijos del Tinerfe el Grande. La alianza militar contra los españoles quedó compuesta por diversos menceyatos: de Taoro (Bencomo), de Anaga (Beneharo) y Tacoronte presidido por Acaymo.

Estatua del Mencey Acaymo en Candelaria

Estatua del Mencey Acaymo en Candelaria

Según Fray Alonso de Espinosa (cronista de Tenerife): “… Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguaro, a la cueva-palacio del rey Acaymo, para referirle lo acontecido. El rey fue a ver con sus consejeros. Ella nada respondía pero nadie se atrevía a tocarla. El rey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados. El rey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo rey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro. Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una gran cruz y en el lugar donde el rey pidió socorro, un santuario a Nra. Señora del Socorro. La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey hoy convertida en capilla. Mas tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los españoles y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María. El, habiendo sido bautizado le relató al rey y a su corte la fe cristiana que el sostenía.”

Fuente: Wikipedia

El Gofio (parte 1)

El Gofio, producto alimenticio, junto al plátano, más representativo de nuestras queridas Islas Canarias. Unido al hecho de que ha permanecido casi inalterable a través de los tiempos, le confiere una gran significación histórica y lo han hecho objeto de estudio desde el punto de vista arqueológico, etnográfico, folclórico, lingüístico, literario y gastronómico.

La historia del gofio comienza mucho antes de la llegada de los primeros conquistadores a las islas.

Gofio y Piedra molinera

Gofio y Piedra molinera

La mayor variedad de sus manjares

era que la cebada bien tostada,

en molino de mano remolían

tanto, que del pajizo y tosco grano

sacaban el menudo y sutil polvo

a quien llamaron gofio, que suplía

por regalado pan para el sustento;

con leche, miel, manteca lo amasaban

y con sola agua y sal el que era pobre…

(Antonio de Viana, Conquista de Tenerife I)

La frugalidad y simplicidad de la mesa guanche nos queda de manifiesto, según Viera y Clavijo, en “Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, Tomo I”, cuando el Mencey Bencomo visita a su primo Zebensuí y le dice: “Dame gofio y agua, y éste será para mí el banquete más delicioso”. Aunque por aquel entonces sólo se elaboraba con la cebada, posteriormente se incorporaron nuevos ingredientes, como el centeno, el trigo, así como el maíz, traído de América.

Los cereales utilizados para la elaboración del gofio suelen ser de trigo y millo (maíz)

Los cereales utilizados para la elaboración del gofio suelen ser de trigo y millo (maíz)

 

Manteníanse de harina tostada y molida, que llamaban

gofio, y con carne de cabra cocida y asada con leche y manteca.

Esta es quizás la primer referencia escrita que tenemos sobre el gofio, señalada por fray Juan de Abreu Galindo en su “Historia de la Conquista de las siete Islas Canarias”, cuando elude en el capítulo X a los ritos y costumbres de Lanzarote y Fuerteventura.

Anterior aún es la alusión que hace Torriani es su “Descripción de las Islas Canarias”, de este producto, aunque aún no emplee el término Gofio:

 Esta gente es flaca, delgada y ligerísima. Viven con carnes

asadas y harina de cebada, que tuestan seca en el horno o

mezclan con agua o miel…


Pero, ¿qué es el Gofio?

El gofio es un alimento integral instantáneo, de fácil digestión y muy rico en elementos nutritivos naturales, elaborado a través de la molturación de cereales tostados en molinos de piedra.

Son muy variados los granos de cereales utilizados para la elaboración del gofio Canario, si bien en la actualidad prevalecen el de trigo y el de maíz, en ocasiones mezclados con el de cebada.

El Gofio, alimento más representativo de las Islas Canarias

El Gofio, alimento más representativo de las Islas Canarias

Es un alimento sin conservantes ni colorantes, que aporta un elevado contenido vitamínico, especialmente rico en vitaminas B1, B2, B3 y C; a la vez que en proteínas y fibras. Además aporta una gran riqueza mineral, especialmente Hierro, Calcio, Magnesio y Zinc.

El Gofio, considerado el pan de los Canarios, alimento de difícil consumo para unos, y de buen paladar para otros, fue la base de la alimentación canaria desde la antigüedad, así como también el alimento en torno al cual giraban el resto de los productos alimenticios que se consumían. El gofio puede ser combinado con las carnes, los pescados, moluscos, vegetales y una amplia gama de productos lácteos.

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Fuentes:

Mencey Bencomo

Nos atrevimos en esta ocasión a retroceder mucho más en el tiempo, hasta nuestros antepasados guanches, y dedicar esta nota al bravo guerrero y líder de la resistencia isleña: el Mencey Bencomo, del Valle de Arautapala, en Taoro; conocido como el más valiente y poderoso de los 9 menceyes que gobernaban la isla de Tenerife en el año 1494, durante la Conquista capitaneada por Fernández de Lugo. Algunos historiadores han querido ver en Imobach su nombre, mientras otros afirman que no es así, sino una confusión por un topónimo definidor de una comarca del Valle de Taoro o su cercanía.

Batalla Acentejo

“Entre otros peleó ese día valentísimamente el rey de Taoro, porque con una alabarda, dicen se defendió de siete hombres de a caballo, y al cabo se escapó dentre ellos y se subió por la cuesta de San Roque…” (Fray Alonso de Espinosa, en su “Historia de Nuestra Señora de Candelaria”)

En el momento que precede justo a la conquista, la isla de Tenerife se hallaba en un conflicto entre los distintos menceyatos. Bencomo pretendía constituir un poder hegemónico en toda la isla, lo que produjo un enfrentamiento entre los menceyatos del sur, de menor riqueza ecológica. La presencia europea en las islas había ido acelerando un proceso de progresiva complejización en la organización del poder.

Bencomo se nos presenta como la figura más representativa de la resistencia de los aborígenes de Tenerife, sobre todo, por su victoria en la Primera Batalla de Acentejo. Ésta vino a producirse en el fondo del barranco del mismo nombre, por donde hoy discurre el Camino de Santo Domingo, en Mayo de 1494. Allí Tinguaro, su hermano o hermanastro esperaba a las tropas castellanas, por indicación de Bencomo, con 300 guerreros en los altos del barranco. Desde allí provocaron con sus silbos y lluvia de piedras una espantosa desorganización en las huestes castellanas, impedidas en una defensa efectiva por los movimientos del ganado robado en su marcha desde el real, situado en lo que hoy es Santa Cruz de Tenerife. Finalmente fueron masacrados por los 2.000 campesinos voluntarios de refresco que acompañaban a Bencomo y que cerraron la salida del barranco.

Mencey Bencomo

Tanto se estima el bien cuanto es más caro y así lo que se adquieren en la guerra  entre peligros, daños, males, pérdidas, de más de ser honrosos, son preciados; estando, pues, el bravo rey Bencomo  solícito, ocupado, apercibiendo  las cosas necesarias de la guerra, viendo emplear el tiempo a sus soldados, unos labrando de rollizos troncos de fuertes acebuches gruesas mazas, grandes bastones de pesadas porras, otros tostando y aguzando dardos de fina tea y resinosos pinos, otros limpiando filos cortadores  de montantes, espadas, lanzas, picas despojos que a su costa en buena guerra ha ganado a los fuertes españoles.
[Del Canto XIV de Antigüedades de las Islas Afortunadas, Antonio de Viana]

Meses después, el 14 de noviembre del mismo año, vuelven a enfrentarse las huestes al mando de Bencomo a las tropas de Lugo, en lo que se denomina Batalla de Aguere o de La Laguna. El ejército guanche (de seis a doce mil guerreros, según la fuente) se encontraba ordenado en tres partes por Bencomo: el centro estaba dirigido por él mismo, el ala derecha por Acaymo, rey de Tacoronte y el ala izquierda por Tinguaro. El ejército castellano de Alonso, formado por unos 1.300 hombres, formó en el llano cercano a la actual San Cristóbal de La Laguna.

En ésta batalla se produjeron la muerte de Bencomo y la de su hermano Tinguaro, dejando los guanches sobre el terreno más de 2.000 muertos y heridos.

Los supervivientes eligieron a Bentor, hijo de Bencomo como sucesor, nuevo mencey de Taoro y líder del bando de guerras.

Fuentes:

  • Wikipedia
  • Fray Alonso de Espinosa, Historia de Nuestra Señora de Candelaria.
  • Antonio de Viana. Canto XIV de Antigüedades de las Islas Afortunadas.

El Ídolo de Tara

El ídolo de Tara es una pequeña figura de barro rojo de 27 cm. de altura muy posiblemente de representación femenina en la que, junto a su cuello y esquemático rostro, destacan sus exagerados miembros, atributos sexuales, posiblemente relacionados con el culto a la fertilidad.

Aunque se le conoce con el nombre de Ídolo de Tara, lleva el nombre de uno de los poblados aborígenes del municipio grancanario de Telde donde supuestamente fue hallado, aunque no consta que fuera encontrado en aquella localidad.

Ídolo de Tara - Figura expuesta en el Museo Canario de Las Palmas

Ídolo de Tara – Figura expuesta en el Museo Canario de Las Palmas

Actualmente forma parte de la colección del Museo Canario de Las Palmas. Se trata de una de las numerosas figuras antropomorfas aborígenes halladas en la isla de Gran Canaria. En general son unas representaciones muy naturalistas, que en algunos casos, alcanzan un considerable grado de realismo, claramente manifiesto en los detalles.

Las pequeñas figuras de barro y piedra encontradas en la isla tienen diversas finalidades: Desde la celebración de los ritos de la fecundidad hasta el culto a los muertos.