El Calado en Lanzarote

En la “isla de los volcanes”, Lanzarote, es la roseta una labor artesana que estaba muy extendida y que durante décadas sirvió de sustento para muchas familias. Con esta técnica se pueden confeccionar adornos para distintas labores como manteles, pañuelos e incluso ropa.

Ferias de artesanía se celebran en distintos municipios donde podemos apreciar el arte local. Importante fue la XVII edición la Feria Insular de Artesanía, Mancha Blanca en Tijano, celebrada en 2005.

Un importante taller y tienda de artesanía se encuentra en el municipio de Haría, donde podemos encontrar entre otros productos artesanales, mantelería, sábanas y sobre todo rosetas.

En el mercadillo de Teguise hay numerosos puestos de bordados, rosetas y encajes, muestras de habilidad y tradición de los habitantes de la isla que respetan las técnicas.

El Calado en El Hierro

En la “isla del meridiano”, El Hierro, las artesanías principales son la cestería, la cerámica y la tejeduría, que siguen siendo actividades en pleno auge. Las antiguas tradiciones siguen vivas principalmente en Sabinosa y en El Pinar, pero también en Frontera, Valverde, Mocanal y Guarazoca.

Hay mujeres que siguen hilando a mano y tejen con primitivos telares de madera, empleando tiras de tela para realizar multicolores cubrecamas, mantas y tapices, sin olvidar las populares talegas.

El Calado en Fuerteventura

En la “isla majorera”, Fuerteventura, la zona más importante de calado se encuentra en Lajares y en la Oliva, en el norte.
Dos estilos destacan con fuerza propia como el redondillo y la galleta. Aún, hoy en día, las mujeres majoreras calan en las puerta de sus casas. Mujeres como Sotera, que aprendió desde corta edad en Lajares; Juana ó Petra en La Oliva.

Otras zonas de Fuerteventura con arraigo de buenas caladoras se encuentran en Betancuria, La Mantilla, Tindaya, Tetir, Antigua, Triquivijate, Los Llanos, Casillas del Ángel y en la capital, Puerto del Rosario.

Importante la labor del Cabildo de Fuerteventura que ha creado el Centro Insular de Artesanía con la finalidad de garantizar la continuidad de uno de los elementos más importantes del Patrimonio Cultural de la isla.

El Calado en Gran Canaria

En la “isla redonda”, Gran Canaria, cuentan con mucha notoriedad y admirada fama, la confección de sus calados. Desde sus inicios hasta principios del siglo XX, esta actividad se desarrolló  como elaboración familiar. En 1901, con la apertura de la Casa  Exportadora de Calados, comienza su auge. Entre los distintos estilos sobresalen el redondel, la flor en tela y el aironado.

Calado en Ingenio, Gran Canaria

Calado en Ingenio, Gran Canaria

Los centros más importantes por su producción, son los de Ingenio, Agüimes y Teror, sin menospreciar Gáldar y Moya en la zona norte, Telde en el nordeste y Bartolomé de Tirajana en el sur.

En Ingenio debemos destacar la Asociación de Caladoras de la Villa, que perteneciendo a la Agencia de Desarrollo Local de este municipio, está constituida por un numeroso grupo de artesanas que trabajan en defensa de su actividad, en la promoción de los productos y en la búsqueda de nuevos mercados.

Municipio de Ingenio, Gran Canaria

Municipio de Ingenio, Gran Canaria

El Calado en Tenerife

La “isla picuda”, Tenerife, es la más significativa en cuanto al calado, posiblemente por la variedad del mismo y por la diversidad de estilos que podemos encontrar.

Las variantes básicas que existen en Tenerife son calado fino, galleta, hebra y madrigal en zonas de mayor producción como Buenavista, Icod de los Vinos, La Guancha, La Orotava, La Victoria de Acentejo, Los Realejos, San Juan de la Rambla y Santa Úrsula en zona norte.

En la zona sur se suman Chimiche, El Escobonal, Fasnia y Granadilla. En esta zona tienen la especialidad de calado llamado “arañón“, que es una variante de la galleta.

La roseta de Vilaflor ó flor de Tenerife, se elabora principalmente en la zona de Vilaflor, y consiste en formar dibujos con hilos que se van cruzando entre alfileres puestos en un cojín pequeño que hace de soporte realizado en un trapo o tela. Una vez terminado se une a otras piezas mayores como complemento o también para pequeños trabajos individuales.

Un referente en la elaboración de la roseta es Doña Clara Cano, recientemente galardonada con el Premio Tenerife Rural, reconocimiento a toda una vida dedicada a la artesanía de Tenerife:

Cómo hacer un calado canario

Calado de La Casa de Los Balcones

Calado de La Casa de Los Balcones

Materiales:

  • Un bastidor pequeño
  • Un trozo de tela, mínimo, 35 x 35 cms. (la tela debe ser muy fina, de lino)
  • Una madeja de hilo
  • Una aguja
  • Unas tijeras

Pasos a seguir:

Después de colocar la tela en un bastidor apropiado, manteniendo una superficie de trabajo como mínimo de 10 cms por cada lado, comenzaremos sacando 6 hilos, luego dejaremos 6, sacaremos 6 y dejaremos 25.

Formaremos los cuadritos sobre los hilos dejados, separando los hilos de 5 en 5, metiendo la aguja siempre en el centro del cuadro.

Hacemos un punto de escapuario cogiendo los mismos 5 hilos alrededor del cuadro sobre los 6 hilos dejados.

Terminaremos con 4 puntos de espíritu sobre los 4 vacíos.

El borde del trabajo llevará un festón fino.

Una vez terminado, cortaremos rente al festón. Tras el lavado y su planchado, podremos disfrutar de un auténtico pañuelo de calado canario.

El Calado

La Casa de Los Balcones es el templo del calado canario, realizado fiel a la tradición, mimando las seculares técnicas con la voluntad de transmitirlas a las futuras generaciones en los talleres desarrollados en ella.

El calado y la roseta son las dos técnicas artesanales más empleadas en las Islas Canarias. El primero es un bordado, consistente en ir deshilando una tela tensamente sujeta a un bastidor de madera mientras que la roseta consiste en formar dibujos con hilos, que se van cruzando entre alfileres puestos en un pequeño soporte circular de trapo.