Los Balcones Canarios

Este único y espléndido arte comenzó hace ya 35 años, cuando a Domingo Burgos un formidable ingeniero artesanal, se le ocurrió la idea de establecer un taller dirigido a la creación de estas y otras delicadas obras de madera. Tras él, siguió su hijo Felipe Burgos, encargado de proseguir con esta tradición en la actualidad. Tristemente, será la última generación que lleve a cabo esta labor, puesto que no hay descendientes que quieran continuar con el relevo del negocio familiar.

 

 

El proceso de elaboración de los balcones es bastante minucioso y detallista, por lo que se tarda cierto tiempo en la confección de varias unidades. Dado el coste que suponía crear un único balcón, siempre se intentaba e intenta sacar varias unidades del tirón, aprovechando al máximo los materiales. El proceso de construcción se inicia con la selección de la madera tanto de pino como de Riga, la cual, será limpiada de nudos y partes inservibles. Los nudos son las marcas de la madera que otorgan una mayor fragilidad a la misma, por ello cualquier pieza que lo posea queda inutilizable. Posteriormente, se procede a crear cada pieza por separado con sus respectivos detalles (puertas, canes, cojinetes, tejas, balaustre, antepecho, etc.).

 

Tras esto, se comienza a ensamblar la pieza en su totalidad, empezando por la base, seguido por los pilastros, y más tarde el tejado. A continuación, se sigue con la colocación del antepecho o parte frontal, los balaustres y el yudo. Seguidamente, se coloca la tabla que es la parte baja y una hilera de canes sobre esta. Finalmente, tras su ensamblaje, se procede a abrir los poros de la madera para más tarde pulirlo. Se intenta que el acabado no quede muy brillante dado que esto puede restarle belleza al balcón canario.

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