La Manta Esperancera

La Manta Esperancera

Son muchas las referencias históricas que existen sobre la manta que solían usar los campesinos canarios como prenda de vestir de abrigo. El frío de las zonas húmedas y altas de la Isla provocó un fenómeno curioso: el que las mantas, normalmente importadas de Inglaterra, pasaran de las camas a la indumentaria del hombre de campo.

“A imagen del Teide nevado, conservo en mi recuerdo, el más cálido abrazo Canario, con aroma a papá y al abuelo.”

La raíz de la utilización de la prenda arranca en los fuertes contactos de tipo comercial que existieron entre Canarias e Inglaterra y con la importación habitual de la manta, que era del color blanco natural de la lana, con unas rayas de color azul cerca de los extremos. Eran impermeables, lo que las hacían una gran aliada contra la lluvia y el frío. La manta se doblaba en dos mitades, se fruncía al cuello y se utilizaba a modo de capa.

Traje de Mago con su Manta Esperancera

Juan de la Cruz refiere en su libro «Textiles e Indumentaria de Tenerife» un texto de A. Diston que acompaña la lámina «Hombre de Tacoronte», de su álbum de 1824. Dice textualmente: «La parte más llamativa de su atuendo consiste en una manta inglesa doblada sobre un trozo de cuerda que se ata alrededor del cuello. Esta forma una capa que lo defiende de las abundantes lluvias que caen en el elevado lugar donde habita y, envuelto en ella, pasa la noche sin desvestirse, recostado en el piso de tierra de su miserable choza o en un lecho de paja. Del total de las mantas importadas a Tenerife, ni una cuarta parte es utilizada para cubrir las camas, casi todos los campesinos las llevan como se muestra aquí».

En nuestra tienda online tienen disponible varios modelos.

Fuentes:

Extraído del libro El Rosario. Una historia singular, de Joaquín Catalán Ramos y José Luis Díaz Expósito, editado por el Ilustre Ayuntamiento de El Rosario en colaboración con el Cabildo de Tenerife en 2001.

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