Algo de nuestra historia…

A mediados del siglo XX, a partir de la inauguración del aeropuerto de Los Rodeos, nace en Tenerife “el movimiento turístico” con una fuerza extraordinaria. Empresas extranjeras y nacionales comienzan a realizar grandes inversiones construyendo un emporio turístico en el norte de la isla, concretamente en el Puerto de la Cruz, que avanzaría posteriormente al resto de la Isla.

Este fenómeno, el “boom” de los sesenta, hizo labrar una “conciencia turística” en muchos empresarios que con visión de futuro, iniciarán pequeñas empresas familiares que en transcurso de los años se convertián en importantes industrias y grandes empresas. Y esa fue la visión de Carlos Schönfeldt y Machado, hijo de Dña. Eladia, que convierte el caserón situado en la calle San Francisco nº 3 de la histórica Villa de La Orotava, en una tienda dedicada a satisfacer los gustos del turista con souvenirs y productos artesanos.

Trasladan la exposición de calados desde el zaguán, de la hoy denominada Casa del Turista, a un amplio salón ubicado a la derecha de la entrada de la Casa de los Balcones y habilitan el precioso patio interior para las visitas.

En la década de los cincuenta, paso a paso, los cimientos de la empresa familiar se afirman. Las primeras encargadas de aquel nutrido grupo de caladoras, más de cien, con las que tenían que lidiar día a día, fueron Leonor y Magdalena. Bajo la dirección de Carlos Schönfeldt se establecen importantes contactos con el sector turístico, Agencias de Viajes de la isla y otras empresas en floreciente crecimiento que hacen en el Puerto de la Cruz, el primer y más importante centro turístico de Canarias.

Paralelamente se culminan las instalaciones del Teleférico del Teide, en el Parque Nacional de Las Cañadas, y en 1972 inauguran una tienda en las dependencias del teleférico. Esto hace que Carlos Schönfeldt, vea con absoluta claridad la necesidad de complementar y mejorar su oferta con otros productos que el turismo reclama.

En el año 1973, Juan Cristóbal González, que con tan solo 14 años ya había comenzado a trabajar en la casa, tomará el cargo de encargado general, convirtiéndose en “hombre de confianza”, puesto que desempeña hasta la fecha. La Casa de los Balcones ha recibido miles de visitantes que han dejado plasmados sus comentarios y opiniones en los cientos de libros de visita, recogidos en librerias dispuestas para el público en general.

Se habilitan todas las habitaciones de la planta baja y se acondiciona el patio incorporándole una zona dedicada a bodega de vinos en un auténtico Lagar. En 1990, el primer piso se abre al público como Museo, acondicionando las habitaciones al estilo de vida canario de finales del siglo XIX. Salón biblioteca, comedor, dormitorio, cocina y baños. Se accede por una estrecha escalera de caracol de madera maciza, directamente desde el patio. Todas las habitaciones dan a un pasillo en “ele” cuya balconada, tallada en tea, es el ejemplo más significativo e importante de la arquitectura del edificio.

Con la llegada del nuevo milenio se consolida la firma continuando la tradición de empresa familiar, se refuerza con la incorporación de María y Fernando Schönfeldt, hijos de Don Carlos, y se completa la oferta con una docena de tiendas y centros artesanales repartidos por toda la isla de Tenerife.

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